
(Música para Volar)
La música de Gustavo Cerati, en general, pero sobre todo durante su etapa solista, tiene la virtud de conectar. En un todo tremendamente orgánico combina elementos letrísticos, melódicos y armónicos de Spinetta, con otros que recogen la exploración sonora del rock y pop internacional de los 80 y 90, que ya aparecían en los discos de Soda, con un oído puesto siempre en el futuro. Cerati hacía y hace que las vanguardias conecten con el gran público, y todavía hoy sigue funcionando como una puerta de entrada o, como le gustaba decir a él, un puente.
Si tuviera que elegir tres composiciones, tomaría “Sulky”, donde hay un diálogo interesantísimo y respetuoso con la música folclórica; “Cosas imposibles”, que es prácticamente un manifiesto ético y estético, y “Corazón delator”, una Canción con mayúsculas. |
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